Y ya hace casi un año que apareciste, que te metiste en mi vida. Ha pasado un año desde aquellas conversaciones, aquellos mensajes que pedían a gritos respuestas, aquel afán infinito por saber, saber y saber, por conocernos. Me recuerdo colgada del ordenador, horas y horas, sin cambiar de ventana, preguntándome a mi misma por qué. Recuerdo esa sensación de sentarme a escribir, y de repente un día descubrir que lo hacía para ti, que cada una de las líneas eran tuyas. Descontrolé mi vida, quizás en el único momento en el que la tenía un poco controlada, rompí horarios, me olvidé de gente… Era nuestro secreto, con pies de plomo lo viví en silencio, sin arriesgar, busque otros oídos, otras opiniones, ayuda, busque ayuda, necesitaba vendas por si tropezaba. Pero hoy, casi doce meses más tarde, no las necesito, no he tropezado, no me has dejado hacerlo, porque caminas a mi lado, de la mano, esperando un mínimo traspié para recogerme.
lunes, 9 de agosto de 2010
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


