No me cansaré nunca de cantarte al oído, ni de decirte todo lo que te quiero, tampoco de estrujarte junto a mi; voy a exprimir cada momento contigo a quedarme con absolutamente todo. He descubierto que soy feliz, que soy incapaz de no sonreir a tu lado, aunque me lo proponga, ahora sé que tienes un don para que me olvide de todo, para que cualquier problema se esfume. Porque ni una docena de chupitos terminan con tu sonrisa, y si tu sonries yo sonrío. Al salir a la calle ahora sólo pienso en encontrarte al cruzar la esquina, en poder volver a gritarte que te quiero en algún sitio en el que el ruido esconda las palabras...
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