Un día podemos descubrir que hemos pasado mucho tiempo tratándonos como una causa perdida, un día podemos darnos cuenta de que siempre que alguien se aleja hay alguien acercándose. Y es que en muchas ocasiones, sentimos la necesidad de cruzar
la línea, que un día dibujamos frente a nosotros y en la que decidimos esperar, sin saber muy bien a qué. Dejándolo todo atrás, intentando conseguir algo nuevo, algo que consiga hacernos sentir como nuestro reloj vuelva a marcar el paso de las horas, algo que derrepente un día te haga pensar que el tiempo pasa demasiado rápido, que quieres que pare, para no perder nunca el encanto de algunos momentos, para almacenar cada palabra. Pero no podemos el tiempo siempre va a seguir pasando, y ahora no sirve quedarse mirando dos agujas, esperando oir las campanadas. Lo bonito del tiempo es que un día te demuestra que las cosas también pueden mejorar, que de un día a otro una persona puede encontrarse después de siglos perdida, que siempre nos quedan cosas por saber, personas por conocer, cosas por ver, momentos por compartir.
la línea, que un día dibujamos frente a nosotros y en la que decidimos esperar, sin saber muy bien a qué. Dejándolo todo atrás, intentando conseguir algo nuevo, algo que consiga hacernos sentir como nuestro reloj vuelva a marcar el paso de las horas, algo que derrepente un día te haga pensar que el tiempo pasa demasiado rápido, que quieres que pare, para no perder nunca el encanto de algunos momentos, para almacenar cada palabra. Pero no podemos el tiempo siempre va a seguir pasando, y ahora no sirve quedarse mirando dos agujas, esperando oir las campanadas. Lo bonito del tiempo es que un día te demuestra que las cosas también pueden mejorar, que de un día a otro una persona puede encontrarse después de siglos perdida, que siempre nos quedan cosas por saber, personas por conocer, cosas por ver, momentos por compartir.Martita



personas por conocer... eso sobre todo.
ResponderEliminarme encanta esta entrada, muy buena reflexion.
bsitos