miércoles, 28 de octubre de 2009

tocando un sueño...

Una tarde con él puede dar para escribir palabras y palabras, pero un día... un día da para mucho más. Descubrir que se puede soñar sin cerrar los ojos, que se puede volar sin levantar los pies del suelo, mirar al frente y ver un horizonte perfecto.
Ahora sé que puede haber muchas formas de querer, y de sentirse querida; porque a cada día descubro algo nuevo, algo más adictivo que lo anterior, quizás sea que soy demasiado fácil de convencer con un día de paseos constantes, sitios que siempre guardarán su fama de románticos, un día de idílicas imágenes de fondo, un día de esos que agotan porque es imposible no darlo todo en ellos.
Y he aprendido a querer de una forma diferente, porque cada día al levantarme vivo en mi propia piel lo que es tener ganas de ver a alguien, ese ansia de decir: "buenos días, mi amor".


Quizás debiese dejar mis dedos deslízándose sobre el teclado del ordenador durante horas, sóloo para darte las gracias, por regalos así; porque días como el de ayer son eso, regalos. Pero... hay "gracias" que no se dan con palabras, que no se explican.
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