Es imposible explicar con palabras eso que se siente al escuchar esa respiración acelerada a escasos centímetros de ti.
Es inexplicable la tentación, el temor a avanzar, y la necesidad de hacerlo. Y te basta con acomodar tu cabeza en su pecho para detener el tiempo, para recuperar el ritmo constante de aquella respiración acelerada.
Un suspiro que lo cambia todo.



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