jueves, 10 de septiembre de 2009

Al final todo cambia

Hoy quizás sea el día en el que más deba medir mis palabras... A veces se nos olvida que somos personas, que tenemos límites y que podemos pasar del bienestar más codiciado, al indeseable malestar del que huimos. Otras veces simplemente nos quedamos en estado latente, ausentes, y mientras nuestro cuerpo permanece quieto nuestra cabeza da vueltas inconscientemente por un mundo ajeno. Yo he pasado semanas y semanas en ese mundo, en ese estado similar al de los osos cuando hibernan; y he descubierto que pese a que no merecía la pena, me servía para más tarde valorar más todos esos ratos buenos que también existen. Y sé que sólo tu has conseguido despertarme de ese sueño similar al de los osos, sé que podría haberme pasado otro invierno metida en una cueva... era lo más probable; pero apareciste y jamás voy a dejarte ir, ninguno va a volver a caer en estado latente.

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