martes, 1 de septiembre de 2009

Por sorpresa

Llega un momento en el que inconscientemente todos nos hacemos una idea de lo que queremos que sea nuestra vida, y de lo que seguramente sea; nos organizamos, y enfocamos nuestras decisiones al futuro que buscamos, al que consideramos que más nos puede satisfacer. Nos marcamos un camino que nos proponemos seguir, rechazamos ciertas cosas que sabemos pueden mandar todos nuestros planes al traste, y somos conscientes de que una mínima variación en ellos puede acabar con todo un proyecto de vida. Pero hay muchos tipos de variaciones, están las que aunque lo neguemos deseamos que se produzcan, y las que aparecen inexplicablemente sin que las hayamos buscado, ni esperado. Tenemos épocas en las que nos cerramos al mundo, deseamos tener una vida autómata donde la asfixia nos lleve en un día de sol y calor aplastante buscando una sombra, o buscando cobijo en un intenso día de invierno; tratamos de buscar estabilidad, y consideramos que si involucramos a alguien en nuestros planes no la encontraremos nunca. Hoy sé que me he equivocado en muchas más cosas de las que pensaba, tu has aparecido inesperadamente, sin haberte buscado, tal vez incluso sin haberte imaginado pero... reconozco que fue un error no buscarte, reconozco que nunca he sentido más estabilidad que ahora, que tu compañía a roto todos los esquemas de mi proyecto de vida y que por una vez eso no me importa, al contrario me encanta.

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